Parece que no es suficiente que las mujeres de este país sean víctimas de la cultura machista que las rechaza para realizar ciertos trabajos, que les toque comer menos por darle la porción más grande a los hombres que viven con ella, que las manoseen en la calle, en el bus, que les griten en la calle, que se les acerquen a fastidiarla, que las critiquen por cómo se visten, que las violen desde pequeñas hasta ser mujeres adultas, que no puedan decidir sobre sus vidas y sus cuerpos, que las consideren botín de guerra, que las exploten laboralmente, sexualmente, emocionalmente, que tengan que soportar la violencia de sus compañeros, los insultos de sus hijos.
Ahora también tienen que aguantar ser víctimas de los hombres gays que las usan como pantalla para tapar los complejos y la identidad irresuelta de tantos hombres mayores mas no maduros que por ideas del siglo pasado que atormentan sus mentes y no los dejan ser, utilizan a mujeres como una especie de comodín social mientras se la pasan buscando ansiosamente hombres con quienes acostarse mientras su esposa está trabajando, viajando, o mientras ellos inventan viajes de trabajo, reuniones importantes u otras excusas rebuscadas para hacer lo que muchos hombres gays viven sin tanto misterio, más naturalidad pero sobre todo con más valentía.
No me hablen de lo que pasa en oriente, que ya estoy harto de las excusas patéticas para justificar el uso de mujeres para tapar sus verdaderos deseos sexuales. Tampoco me hablen de la cultura machista, de la religión, del gobierno, de la homofobia, de la imagen que tienen otros de los gays.
Ya estoy harto de ver a tantos gays dándole concesiones y mayor importancia a todo lo que está en contra de ellos en vez de aliarse con quienes luchan porque cada día los gays puedan hacer con más libertad lo que ustedes tanto practican sin tanto pensar en lo que otros dirían: sexo en baños públicos en posiciones incómodas.
Si pueden hacer eso, aún en el closet, no entiendo por qué no pueden hacer el resto y peor aún, que para hacerlo tengan qué meter a una mujer en la ecuación, porque aunque no quieran aceptarlo, ella sigue existiendo en sus vidas, por más de que su misoginia, la fobia por la vagina y desesperación sexual hagan que la ignoren por completo.
Ustedes son quienes por lo general se quejan desde el anonimato de la mala imagen que un tipo gay da hacia la comunidad heterosexual, son quienes se les baja la presión cuando ven los desfiles del orgullo porque no son lo que ustedes creen que deberían ser y les fastidia que las cosas no son como ustedes quieren. Resulta, que los otros gays que tanto les fastidian están ejerciendo dos de tantos derechos constitucionales en Colombia; el del derecho a la protesta y el del libre desarrollo de la personalidad.
¿Les sabe a cacho esa frasecita? Pues a muchos de nosotros nos sabe a cacho escuchar mujeres que se suponían nuestras aliadas en la lucha por una sociedad más equitativa y justa, que están cansadas de descubrir que los tipos con los que se metieron resultaron gays, que se sienten engañadas y odian a los hombres por las mentiras de un tipo sin personalidad para asumir su orientación sexual, que se sienten desoladas al verse con sus hijos y abandonadas por un tipo que a sus 40’s se le despertó el gay interior y la dejó por irse de aventura con su amante de veinti-tantos.
Estas mujeres se callan muchas veces porque simplemente no saben qué hacer ni cómo afrontar esa situación. Aunque estas mismas mujeres ya están escribiendo en revistas “Cómo descubrir que tu marido es gay” ¿Y ustedes siguen creyendo que sus aventuras solapadas siguen pasando desapercibidas o no maltratan a las mujeres? Sin embargo sus artículos no pasan de la vergüenza que expresan al verse envueltas en semejante decepción, lo que hace darme cuenta que ciertas mujeres siguen resignándose en silencio a avanzar, sin reclamar, sin quejarse de lo que les molesta, porque en un mundo de hombres, a una mujer la ridiculizan, la consideran tonta por no tener radar para distinguir entre un gay o un hetero y la terminan invalidando.
Piensen de nuevo quienes están causando más daño a la imagen que tienen los heterosexuales de los hombres gay. ¿Será que les importa más lo que digan los hombres heterosexuales porque son con quienes fantasean conquistar algún día, que les importa poco lo que una mujer heterosexual pueda pensar, decir o hacer en contra de los gays?
Pensemos también si nos gustaría que alguna de nuestras hermanas, primas, amigas, fueran usadas como títere para aparentar frente a otros, solo por la tan anhelada aprobación social que muchos gays no han podido encontrar dentro de sí mismos. No creo que seamos tan insensibles como para decir que no nos importaría.
A estos hombres gay de closet, casados, y a veces con hijos, les digo que no tienen ni idea de cuanto más daño hacen a la imagen de los gay que aquellos afeminados o masculinos que ondean banderas de orgullo a mitad de año mundialmente. No me interesa en absoluto que algunos gays se pongan en mi contra por lo que digo, o que minimicen con argumentos el problema, pero ya es hora de que las mujeres rompan el silencio y les hagan ver que en el camino del autodescubrimiento, las mujeres pantalla no son necesarias, lo que se necesita es tener los pantalones bien puestos, ser hombre y afrontar la vida de frente, si tan machos se consideran.
Considero que es tiempo de pedir disculpas a todas esa mujeres afectadas en el camino, ya no podemos seguir tapando el sol con un dedo, ya por muchas otras razones son víctimas de los hombres, como para que nosotros vengamos y les sigamos complicando sus vidas, cuando el enredo es nuestro…de nadie más.